«Nunca, en ninguna época, han partido hacia la batalla los seres humanos como lo hacéis vosotros, que vais montados en máquinas extrañas y en pájaros de acero y que avanzáis ocultos detrás de muros de fuego y nubes de gas letal. La Tierra ha engendrado animales terribles, provistos de fuertes defensas; pero ninguno ha sido tan peligroso como lo sois vosotros ni ha llevado armas tan terribles como las que vosotros portáis. Ningún escuadrón de caballería, ninguna nave vikinga se ha lanzado a un viaje tan audaz como el vuestro. La Tierra se abre ante vuestro ataque; os preceden el fuego, el veneno y unos colosos de hierro. Adelante, adelante, sin compasión ni miedo, ¡está en juego la posesión del mundo!»
Ernst Jünger, “Tempestades de acero”

«Nunca, en ninguna época, han partido hacia la batalla los seres humanos como lo hacéis vosotros, que vais montados en máquinas extrañas y en pájaros de acero y que avanzáis ocultos detrás de muros de fuego y nubes de gas letal. La Tierra ha engendrado animales terribles, provistos de fuertes defensas; pero ninguno ha sido tan peligroso como lo sois vosotros ni ha llevado armas tan terribles como las que vosotros portáis. Ningún escuadrón de caballería, ninguna nave vikinga se ha lanzado a un viaje tan audaz como el vuestro. La Tierra se abre ante vuestro ataque; os preceden el fuego, el veneno y unos colosos de hierro. Adelante, adelante, sin compasión ni miedo, ¡está en juego la posesión del mundo!»

Ernst Jünger, “Tempestades de acero”